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Una sinagoga con premio

Visitantes contemplan el interior de la sinagoga del barrio judío. :: F. Jurado

Visitantes contemplan el interior de la sinagoga del barrio judío. :: F. Jurado

Los trabajos de recuperación y recreación de la sinagoga del castillo, cuyo arquitecto director ha sido Francisco Jurado, han merecido uno de los galardones de la XVII edición de los Premios de Arquitectura de la Región de Murcia, que convoca la Consejería de Obras Públicas y Ordenación del Territorio.

El público que ha tenido la ocasión de visitar esta sinagoga de principios del siglo XV, cuyos restos arqueológicos aparecieron a consecuencia de las obras de construcción del Parador Castillo de Lorca, se ha sorprendido de la solución aplicada para reconstruir el volumen del edificio primitivo. El mayor atractivo que puede tener esta sinagoga es que nunca fue transformada en iglesia al ser abandonada, junto con el resto de la judería, tras el decreto de 1492, en el reinado de los Reyes Católicos, que expulsaba a los judíos de España.

Jurado explica que «siguiendo un riguroso respeto a los restos antiguos, y con el asesoramiento de arqueólogos e historiadores, se llevó a cabo la restauración de las estructuras conservadas y la recreación del volumen que originalmente tenía el edificio».

El arquitecto diseñó esa reconstrucción del volumen en madera, con la intención de diferenciar lo nuevo de los restos de fábrica y ladrillos, siguiendo «un estricto criterio de reversibilidad, de tal modo que, ni siquiera, entran en contacto las partes recreadas con los restos primitivos inferiores.

Ese volumen en madera está colgado de una gran caja metálica que protege todo el conjunto y lo hace totalmente visible al exterior como un gran prisma de acero corten. Así queda garantizada la conservación de los elementos originales y, si fuera necesario, permitiría proseguir con las investigaciones arqueológicas, e incluso, llegar a recuperar su aspecto original. Únicamente se ha completado el nivel de pavimento con material cerámico similar, ladrillo colocado en espiga, diferenciándose claramente los elementos repuestos de los primitivos.

Jurado apostilla que «el criterio de reversibilidad se ha llevado a tal extremo que, en la ‘vía sacra’, zona pavimentada originalmente con cerámica vidriada, de la que solo quedaba la impronta en el mortero de agarre de los azulejos arrancados del suelo, se ha realizado un pavimento con el mismo despiece original, en solo dos centímetros de espesor, sin desmontar el mortero de agarre ni perder la huella de las piezas originales».

Se ha colocado una lámina geotextil, capa de arena de protección y regularización, y nueva cerámica de color blanco, directamente pegada sobre unas planchas metálicas, de dimensiones de un metro cuadrado. El resultado es un nuevo pavimento pisable, que protege los restos inferiores y, al mismo tiempo, documenta el despiece original, siendo siempre posible su sencillo levantado para acceder a los restos primitivos.

Fuente: La Verdad de Murcia